Siempre imaginé mi vida
en esa recta final
cuando ya está todo hecho
y sólo queda esperar.
Me veía, allí sentada
bajo la larga melena
tan verde y enmarañada
del sauce que llora y sueña.
Me veía viejecita
leyendo libros, soñando...
hablando con los olivos
de aquellos queridos campos.
Me imaginaba a mí misma
con los cabellos muy blancos
debajo del viejo sauce
y atí, junto a mí, a mi lado.
Pero se esfumó mi sueño
como se esfuman los astros
en los carbones del cielo
por las noches de verano.
Ya se secó el viejo sauce;
su cabello enmarañado,
y aquel jardín de mi sueño
se hizo agreste y desolado.
Ya no tengo adonde ir
cuando me puedan los años.
Ya no estás ni tú ni el sauce,
todo se ha desmoronado.
julio del 2011
,
No hay comentarios:
Publicar un comentario