miércoles, 3 de agosto de 2011

Sobre el vientre plano del mar

Sobre el vientre plano del mar,
gaviotas.
 Y a la orilla, despintadas y vencidas,
barcas rotas.
Algas como manos arrugadas
aletean
ennegreciendo la arena resignada y entregada 
a la marea.
Ya se desperezan los soles invernales
desplegando
tentáculos ardientes por la arena que agoniza
achicharrando.
Mi cuerpo con palidez de almendros
veteranos
tendido aquí, en la orilla, húmedo colchón
salado.
Julio, presuroso e impaciente ha irrumpido
alterando
esta vida insípida de contínuo cautiverio
voluntario.
Tendida, rendida, absorta y encantada
en tu regazo,
mi mar humilde, poderoso y confidente,
yo en tus hombros
de espuma y de salistre he vertido otro mar
que ha salido de mis ojos.
Y te he visto gris, azul y verde de esmeralda,
protegido
por tu faro, tallo pétreo, enamorado que vigila
tu danzar provocativo.
Mar que te ríes y te rompes en cristales
transparentes,
estampándote en las rocas con tu beso
omnipotente.
Mar cambiante, nunca monótono, testigo 
de mi viejo desengaño;
Hoy mis lágrimas se mezclan con las tuyas:
playa de los caños.

 5-7-2011



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