lunes, 29 de agosto de 2011

Reflexiones

Mañana clara de marzo,
la primavera se acerca
abrazando a los naranjos
que se asoman a mi reja.
Comienza otro nuevo ciclo,
sigue girando la rueda
del devenir incesante:
todo pasa, nada queda.
La vida sólo es pasar,
igual que pasa sin tregua
el agua clara del río;
como dijo aquel poeta
que comparó nuestras vidas
con el agua que no cesa,
con el agua de los ríos
que van a la mar inmensa.
!Qué ligero va pasando
el río de mi existencia...!
Vida y río, mar y muerte.
Al final ¿Qué es lo que queda?
9-3-99

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